Esa noche no tenía sueño y me decidí a salir a la calle, pues me gusta caminar cuando no hay nadie en ella, cuando aparentemente todo esta en silencio y aparentemente nadie te observa. Esa noche, había algo de niebla, mi visión era algo reducida, el silencio ensordecedor y la luna como siempre me atraía a sus fauces….
Esa noche, me decidí a ir a aquella casa que tantas veces veía a lo lejos, que tantas veces he deseado explorar, me atraía. Una fuerza inexplicable hizo que esa noche llegará hasta ella…hasta esa casa. A esa casa había llegado varias veces, de día, y me había asomado a la puerta del recibidor de la misma, era lúgrube, estaba abandonada, y al asomarme siempre veía una escalera con algunos destrozos, pues los peldaños de la misma se deshacían como si fuesen galletas en un vaso de leche. Pues si, aquella noche llegue de nuevo hasta ella…de noche…ufff….un escalofrío recorrio mi cuerpo cuando la tuve delante de mí, y a unos metros estaba la entrada, sin ninguna luz, solo con mi querida luna, me arme de valor y poco a poco me acerque de nuevo a esa entrada, a esa casa que tanto me atraía, a esa casa que me llamaba cada día. Llegue a la altura de la entrada, miré hacia atrás, no debí hacerlo, pues ví un reflejo…como algo que se movía…el típico efecto que hace la visión cuando giras bruscamente la cabeza, lo sabía, que no era nada, pero aquello aumento aún mas la exitación que tenía en aquel instante…yo allí solo, en la entrada de una casa abandonada, en medio de la noche, y a la luz de la luna…No me atrevía a mirar hacia la escalera, estaba en la entrada de la misma pero no me atrevía a dar un paso mas, no me atrevía a girar la cabeza hacia la derecha, hacia arriba, no me atrevía…pero me tenía que armar de valor…si señor, aquella noche debía terminar con lo que tanto había querido terminar..aquella noche debía subir a aquella casa…por aquella escalera, me costase lo que me costase…Mi corazón latía a 1000 por hora, parecía que era un reloj de salón, marcandome mi destino, marcandome aquel tiempo eterno…Entonces me dije, vamos allá y sin pensarmelo más…giré la cabeza y ví aquella temible escalera, que terminaba en un hueco donde antes había una puerta…pero ahora no estaba, ahora había una sábana a modo de puerta que cubría aquel hueco, colgaba desde arriba…y ésta se movía sutilmente por las pequeñas ráfagas de viento que existían, en un baiven casi armónico. Pusé el pie en el primer escalón de la escalera….y !!zas!! un inmenso grito retumbó en toda la casa…sólo un aullido de un perro, o eso creí….pero como venía de la entrada, me hizo pegar un gran respingo…lo que causo que subiera de una estacada todos los escalones de la escalera hasta llegar a aquella sábana que colgaba…
Octubre 31, 2008
Categorías: Historia Narrativa . . Autor: morpheusk . Comentarios: Dejar un comentario